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Mi Camino de Santiago |
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No es mi objetivo dar un relato pormenorizado de los itinerarios del Camino, ni de los albergues que se encuentran en él, ni de los aspectos prácticos que hay que tener en cuenta, ya que hay muchas páginas web que cubren sobradamente estos objetivos. Simplemente quiero compartir muy brevemente alguno de los regalos que el Camino me ha dado. Mi Camino de Santiago comenzó un día 29 de Junio de 2.002 en Roncesvalles. No podía imaginar en esos momentos la intensa experiencia personal que iba a protagonizar y que aún no ha finalizado... Es importante destacar la característica estrictamente personal que el Camino tiene para cada peregrino, ya que en el Camino hay muchos caminos y cada uno lo percibimos de una manera que no tiene porqué ser la de los demás. El Camino es lo suficientemente rico en experiencias como para satisfacer con creces a cada una de las personas que deciden hollar sus senderos. Fue un instante especial aquél en el que salí de casa simplemente con una mochila escasamente cargada. Ése fue el primero de muchos momentos durante el Camino,en los que uno se da cuenta de lo innecesario y superfluo que tienen muchas de las cosas, de las situaciones e incluso de algunas personas que consideramos imprescindibles, del tiempo perdido en ellas... Y por ende de lo que es importante, de lo que realmente deseas llevar contigo en cada uno de los instantes de la vida, de las muchas personas a las que realmente aprecias y de las situaciones en las que quieres ser protagonista. El primer paso en Roncesvalles fue, por un lado, el primer paso a Santiago, y por otro el n-ésimo primer paso de un semiolvidado camino a la conciencia de la trascendencia (la llamemos como la llamemos) de la que cada uno somos depositarios. La incorporación de dicho sentimiento a cada una de mis facetas vitales hace que experimente cada uno de los momentos de mi vida con una intensidad y un agradecimiento que me colman. Hay lugares y personas especiales en el Camino, muchos lugares y muchas personas que ayudan a que el Camino sea una experiencia única. Quiero aprovechar la ocasión para agradecerles el esfuerzo, en casi todas las ocasiones desinteresado, que realizan y decirles, aunque sé que no les hace falta, que su entrega es, sin duda ninguna, una de las luces que jalonan el Camino. Y, sobre todo, experiencias... cada uno de los pasos, cada uno de los peregrinos con los que compartí el Camino, cada uno de los hospitaleros que me acogió, la quietud, la sencillez, la gratitud, el descubrimiento del regalo que supone la vida que vivo y del regalo que es cada uno de mis instantes vitales... Es cierto, el Camino es la Vida y la Vida es el Camino. Tengo que seguir caminando (viviendo), pero ahora desde un nuevo punto de vista... soy peregrino, y algo dentro de mí me dice que ya lo seré siempre. Ultreia et Suseia. |