Restos de diversas épocas:
Romanos son un puente de dieciséis arcos, restos de murallas y un templo. En el Alcázar de los Reyes Cristianos
hay restos de época romana: sarcófagos, mosaicos etc.
De época visigótica es la puerta de Sevilla y de época musulmana nos ha llegado la
Mezquita y algunos molinos.
Hay un barrio judío y restos de una sinagoga.
Es la capital de la provincia.
Los primeros restos de asentamientos, en el lugar de la actual ciudad, se remontan a
mediados del segundo milenio antes de Cristo, con restos de una aldea en las orillas del río. Estos restos yacen
bajo el cementerio de Nuestra Señora de la Salud y en el parque municipal de Cruz Conde. Se pueden apreciar once
estratos que comienzan en el Bronce tardío hasta el siglo III a. de C.
Tras expulsar a los cartagineses en la Segunda Guerra Púnica (218-201 a. de C.) la
ciudad pasó a control de los romanos que la llamaron Corduba, cuyo año de fundación se sitúa hacia el 169 a. de C.
En época de Augusto, en el siglo I d. de C., pasó a ser capital de la Bética.
Durante un breve período de tiempo estuvo ocupada por los bizantinos hasta que fue
conquistada por los visigodos a finales del siglo VI. En esta época el papel destacado que había tenido Córdoba
pasó a Sevilla.
Sin embargo, la ciudad alcanzó su momento de máximo esplendor bajo dominio árabe.
En el año 717 ya era capital del emirato dependiente de Damasco. Fue en el siglo X bajo Abd al-Rahman III
cuando la ciudad alcanzó su Edad de Oro en cuanto a prosperidad y cultura. En esta época llegó a ser la ciudad
más poblada del mundo occidental. Posteriormente, en el siglo XI, el califato se disgregó en los Reinos de Taifas,
lo que marcó el inicio de la decadencia de la ciudad.
Finalmente la ciudad cayó en manos cristianas en 1.236 bajo el reinado de
Fernando III el Santo.
La ciudad de Córdoba bien merece una detenida visita, no ya solo por sus yacimientos
arqueológicos sino por la sorpresa continua que representa dar la vuelta a cada una de sus esquinas, ya que son
numerosos los rincones que la hacen especial a los ojos de un visitante atento y sensible.
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