Ciudad romana de Tarraco.
Es la capital de la provincia.
Originalmente el lugar fue ocupado por un oppidum ibero que rápidamente fue
absorbido por la cultura romana.
La presencia de los romanos en la península en el año 218 a. de C. para
contrarrestar el avance de Aníbal en la península itálica propició el establecimiento de un campamento en
el lugar de la actual Tarraco, que sirvió como base para la conquista de Hispania y la derrota de las tropas
púnicas.
Bajo mandato de Augusto la ciudad fue convertida en capital de la provincia
Hispania Citerior o Tarraconensis.
El carácter de capital de una provincia del imperio romano propició la
construcción de sobresalientes monumentos en la ciudad y en sus inmediaciones de los que cabe destacar
los siguientes:
-Muralla que se puede recorrer siguiendo el paseo arqueológico de la ciudad.
-Foro ciudadano con restos de casas, columnas y del decumanus.
-Circo del que se pueden apreciar las gradas del extremo oriental, así
como bóvedas y dependencias.
-Anfiteatro construido en el siglo II d. de C. al lado del mar con una iglesia
cristiana de orígenes visigodos.
-Foro provincial del que poco se puede apreciar ya que ha quedado debajo
de la actual ciudad.
De las inmediaciones cabe destacar:
-Torre de los Escipiones. Monumento funerario situado en el transcurso de
la Vía Augusta datado en el siglo I a. de C. Para llegar a él hay que tomar la carretera de la costa al Norte.
-Acueducto de les Ferreres. Una de las soluciones al abastecimiento de agua en
Tarraco. Para llegar a él hay que tomar la N 240 a Valls en la que hay que aparcar a la izquierda en lugar
indicado. Tiene 200m. de longitud y se puede recorrer por su parte más alta. Se cree que se construyó en
época de Augusto.
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