Calzada romana y puente de la Alcanzorla.
Galapagar está al NO de Madrid. Tomar la A-6 dirección A Coruña y el desvío indicado a la localidad.
El puente de la Alcanzorla se encuentra fuera del casco urbano. Hay que ir al
final de la calle Encina más allá del número 20, abrir una puerta de la verja y bajar al río.
La calzada romana se encuentra en el parque que está detrás del mercado. Hay que recorrerlo casi hasta el final.
En la carretera a Torrelodones, al cruzar el río Guadarrama se encuentra el
llamado Puente Nuevo. Es en esta zona de chalets donde se encuentra el puente de la Alcanzorla
unos 800m. aproximadamente río arriba. La sabiduría popular da un origen romano a este puente,
aunque parece improbable. Otros autores le dan un origen visigodo, aunque parece más razonable
pensar que haya sido construido por los musulmanes, para comunicar entre si algunas atalayas
que formaban parte del sistema defensivo de la ciudad de Toledo.
Aunque ya se conocía de antiguo la existencia de una calzada romana en la localidad, no ha sido
hasta hace relativamente poco que no se han realizado los esfuerzos necesarios para poner en
valor el yacimiento arqueológico. Los expertos enmarcan la calzada dentro del itinerario XXIV
de Antonino que unía Emerita Augusta con Caesar Augusta, construida a inicios del siglo III de
nuestra era.
La salida a la luz de los restos de este tramo se encuentran enmarcados dentro de un proyecto
más ambicioso en el que se quieren excavar y restaurar varios kilómetros de esta calzada,
muchos de ellos dentro del término municipal de la localidad. Otros ya se encuentran
irremediablemente debajo de construcciones actuales, como símbolo de otras épocas en las que
la sensibilidad se veía sometida a otros intereses más pecuniarios. Afortunadamente ahora tenemos
desarrollados protocolos que permiten salvaguardar en gran parte nuestro patrimonio de su
más que segura desaparición si no fuera así.
Durante las excavaciones se ha encontrado un miliario en la localidad con inscripciones de
la época del emperador Caracalla. Los restos visibles en esta zona parece que no corresponden
a la época romana en su mayor parte, ya que fueron expoliados para construcciones posteriores.
Lo que aquí se puede observar en gran medida proviene de una restauración del siglo XVI, época
en la que aún se utilizaba el trazado de la antigua calzada romana.
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