La historia de los pueblos de esta tierra hunde sus raíces en la noche de los tiempos y ya
desde allí han florecido sobresalientes culturas que han dado la riqueza al pueblo griego actual.
En la Edad del Bronce cabe destacar tres civilizaciones: la cicládica, la más antigua durante el
tercer milenio; la minoica, que tuvo un gran auge en la Grecia insular y sobre todo en Creta y la micénica que
llegó a Creta en el 1.450 a. C.
Posteriormente sobrevino un período de empobrecimiento general, tanto desde el punto de vista
económico como cultural. Hacia el 800 a. C. la estructura social, política y económica de Grecia se articula
alrededor de las ciudades estado, siendo Esparta y Atenas las más sobresalientes en este período. Es éste un
momento de intensa actividad colonial en las costas mediterráneas y del mar Negro.
A partir del siglo VI a. C. Grecia se encuentra en su apogeo cultural momento al que los
historiadores han llamado período clásico. Las diferentes artes alcanzaron cotas sin igual, con nombres como
Esquilo, Sófocles y Eurípides en el teatro, Sócrates, Platón y Aristóteles en la filosofía, Pericles en la
política...
Este período de florecimiento, sin embargo estuvo jalonado en todo momento por cruentas guerras
entre las ciudades estado que finalizaron en el 338 a. C. cuando Filipo II de Macedonia se hizo con el dominio
efectivo de la región.
Después de Filipo, Grecia conoce su mayor momento de expansión bajo el mando de Alejandro Magno
hasta su muerte en el año 323 a. C. A partir de este momento los dominios griegos fueron desmembrándose hasta
que en el siglo II a. C. llegaron los romanos a estas tierras.
En el año 323 d. C. el emperador Constantino fundó la ciudad de Constantinopla, que más tarde
sería la capital del imperio romano de Oriente. El dominio romano fue sustituido por el bizantino en el siglo
IV d. C., momento en el cual Grecia se hizo ortodoxa. De este momento nos han llegado las hermosísimas
iglesias bizantinos que se encuentran en todos los rincones de Grecia.